24. La prueba de color

      Por Mauro Boscarol, 30 de abril de 2007.
      (Publicado originalmente en la revista italiana Print Buyer).

      Un diseñador que haga un trabajo en color para imprimirlo en offset, debe esperar a las primeras hojas de la tirada para saber si los colores salen como esperaba. Como una prensa ofsset tiene un elevado coste de arranque, es antieconómico imprimir una sola copia, corregir y rehacer las planchas y reimprimir la página de prueba.

      En las imprentas digitales las cosas son más simples porque en estos casos sí es posible imprimir una única copia, que puede considerarse prueba de color.

      Por eso en impresión offset y similares, es muy importante poder realizar copias de prueba con un dispositivo de salida distinto que permita un ciclo de pruebas menos costoso, más rápido y que permita simular con precisión la salida de la máquina offset.

      Hoy día estas pruebas de color se pueden hacer con dos tipos de dispositivos de salida:

      • Monitor (lo que ahora se llama "soft proof" o "Vista de prueba").

      • Impresora (una "prueba física" o "hard proof"). Por impresora quiero decir una impresora, por ejemplo, de inyección de tinta o láser; es decir, una impresora normal (mejor si es de las de buena calidad).

      Conocer el destino

      Obviamente, en ambos casos para efectuar la prueba de color es necesario "conocer" la máquina offset y el papel sobre el que se va imprimir, ya que no es posible imitar el comportamiento de algo desconocido. Técnicamente "conocer" significa disponer del perfil ICC de la combinación prensa offset-papel. Sin este perfil, no hay nada que hacer. La emulación no es técnicamente posible.

      ¿Y cómo se consigue el perfil de una máquina offset? En un mundo ideal, es el impresor quien crea los perfiles de sus aparatos (y para cada tipo de papel) y se los proporciona a los mismos clientes. En el mundo real en que vivimos (no ideal), es difícil —al menos en Italia— que un impresor haga eso. De hecho es aun bastante raro encontrar un impresor que sepa qué es un perfil de color.

      Si el impresor no está en condiciones de proporcionar el perfil de sus dispositivos de impresión, lo más inteligente que puede hacer el cliente es usar un perfil estándar. En el estándar ISO para impresión offset se definen cinco tipos de papel. A través de Internet, es posible obtener los cinco perfiles para estos tipos de papel. Han sido creados por la ECI (European Color Initiative) y tienen nombres como ISO Coated, ISO Uncoated, etc…

      Ajustarse a las pruebas

      Una vez en posesión del perfil de la máquina del impresor o, al menos, de un perfil estándar, el diseñador puede hacerse sus pruebas de color. Todos los programas de diseño (como Photoshop, InDesign, Quark XPress…) están en condiciones de realizar una prueba en pantalla o una prueba impresa.

      Sin embargo, no se debe cometer el error de llevar esa prueba de color al impresor y pretender que la clave al imprimir el trabajo. Las cosas funcionan al revés: El impresor hará una prueba de color y la entregará como tal. Esa segunda prueba es la que debe clavar.

      La prueba del diseñador es sólo una descripción orientativa general, que sirve para dar idea de cómo se ha hecho el trabajo y cómo debe salir aproximadamente.

      Por el contrario, la prueba del color del impresor, hecha en principio con maquinaria y programas más adecuados y especializados, debe tenerse por más atendible. Se da por hecho que el impresor imprimirá la tirada de forma que la diferencia entre su prueba y las copias impresas esté dentro del margen de error tolerado.

      Trabajar con perfiles

      Volvamos a los perfiles de color, que hoy día son indispensables para generar pruebas de color que representen de forma efectiva el resultado de imprimir en la prensa con el papel escogido.

      Hasta hace poco tiempo se usaban sistemas —carisimos— que no usaban perfiles ICC y muchos impresores todavía siguen usándolos. Estos sistemas son más críticos en lo que se refiere a la correspondencia de colores, porque no simulan la máquina de impresión, sino que se basan en el supuesto (no siempre verificado) de que prueba de color y máquina de impresión se ajustan a determinadas condiciones.

      En resumen: Con los perfiles ICC la prueba simula directamente la máquina. Sin los perfiles ICC la prueba y la máquina deben simular un tercer modo de impresión definido en teoría, por así decirlo.

      ¿Qué deben hacer las agencias y los estudios de diseño? Trabajar en RGB. Acabado el trabajo, hacer que se les envíe el perfil de color CMYK con el que se va a imprimir y convertir todo el trabajo a ese perfil.

      Pero… ¿Y si el impresor no tiene los perfiles, no quiere proporcionarlos o incluso no se sabe quién va a hacer la impresión? entonces procede usar un perfil estandarizado con la esperanza de que en última instancia sea similar al de la imprenta elegida.

      ¿Y qué debe hacer el impresor? Crear los perfiles de sus combinaciones maquinaria-papel y proporcionárselos a los clientes. Una segunda alternativa es imprimir ateniéndose a condiciones de impresión estandarizadas. Y otra alternativa más es convertir los colores de las condiciones de impresión estándar proporcionadas por el cliente a las condiciones específicas de su maquinaria.

      Si su impresor no satisface estos requisitos, es mejor encontrar uno que esté más al día con la tecnología. A fin de cuentas, los perfiles de color no son una cosa de ayer mismo sino que existen desde hace quince años.

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