Sección de preguntas y respuestas sobre la física del color relacionadas con las formas de ver, medir y comprobar con precisión las diferencias entre muestras de color.
Stephen Westland, 2001.

El espacio de color CIE 1976 (L*a*b*) proporciona una útil representación tridimensional de los estímulos perceptuales del color. Si dos puntos en el espacio (que representan dos estímulos), son coincidentes, entonces la diferencia cromática entre ambos estímulos es igual a cero.
Según se incrementa la distancia entre esos dos puntos (L*1, a*1, b*1 y L*2, a*2, b*2), es razonable suponer que va aumentando la percepción de que existe una diferencia cromática entre los estímulos que ambos puntos representan.
Una forma de medir la diferencia cromática entre dos estímulos es, por tanto, medir la distancia euclidiana llamada ΔE*, existente entre dos puntos en un espacio tridimiensional. Esta distancia se puede calcular así:
ΔE* = sqrt[(ΔL*)2 + (Δa*)2 + (Δb*)2]
Donde, ΔL* = L*1 – L*2, y Δa* y Δb* se definen similarmente.
Stephen Westland, 2001.
Desgraciadamente, varias evaluaciones del espacio CIELAB han revelado que ΔE* no es una medida especialmente buena de la magnitud de la percepción de la diferencia cromática entre dos estímulos. La capacidad relativamente escasa de ΔE* para predecir la magnitud de las diferencias en la percepción cromática ha llevado a crear sistemas más complicados de calcular las diferencias entre colores a partir de las coordenadas CIELAB de dos muestras dadas.
Algunas de esos procedimientos han demostrado ser más fiables que el simple ΔE*.
Stephen Westland, 2001.

La representación L* C*ab H*ab es útil si se necesitan diferencias de color cualitativas. En ese caso, las diferencias se pueden calcular así:
ΔL* = L*t - L*s
ΔC* = C*t - C*s
ΔH* = [(Δa*)2 + (Δb*)2 - (ΔC*)2]1/2
Donde los subíndices s y t indican 'éstandar' (standard) y 'prueba' (trial), respectivamente.
Si ΔL* es positivo, 'prueba' es más claro que 'estándar'; mientras que si ΔL* es negativo, 'prueba' es más oscuro que 'estandar'.
Los descriptores para tono (hue) son más difíciles de determinar: La dirección radial en tono desde 'estándar' hacia 'prueba' se usa para dar dos descriptores tonales (por ejemplo: más rojizo o amarillento): Los descriptores se derivan de los primeros dos ejes que se cruzan en el plano a*-b* del espacio de color al desplazarse desde 'estándar' hacia 'prueba' en la dirección del tono.
Stephen Westland, 2001.
La expresión ΔE [nota del traductor: o DE, léase en cualquier caso como "delta E" o, menos apropiadamente, como "error delta", en español] se deriva de la palabra en alemán para "sensación": Empfindung. ΔE significaría entonces literalmente "Diferencia en sensación". El asterisco en la expresión ΔE* se suele usar para indicar que es una diferencia CIELAB.
Stephen Westland, 2001.
Se ha visto que la ecuación de diferencia de color CIELAB es inadecuada para muchos fines, ya que diferencias iguales de ΔE* se suelen corresponder con grados de percepción distintos en diferencias de color.
Hay bastantes indicios de que la mayoría de las modernas ecuaciones mejoradas (como CMC, M&S, BFD y CIE94) son más uniformes que la de CIELAB. Hasta hace muy poco, sin embargo, no se ha podido saber con certeza si una de ellas es claramente mejor que las otras. La ecuación CMC es un estándar oficial británico (BS 6.923) y también forma parte de los estándares ISO.
Sin embargo, en el año 2000, CIE adoptó una nueva formula para determinar las diferencias cromáticas. Esta ecuación se llama CIE 2000 y ha demostrado ser la más fiable de las existentes. Por eso debería ser la usada en los distintos sectores industriales.
Stephen Westland, 2001.
La fórmula de diferencia de color CMC permite calcular elipsoides de tolerancia en torno a la muestra estándar. El tamaño del elipsoide es una función de la posición en el espacio de color de la muestra.

El diseño de esta fórmula permite dos coeficientes definidos por el usuario: l y c, por lo que la fórmula se suele especificar como CMC(l:c). Los valores de las variables l y c modifican la importancia relativa que se da a las diferencias entre luminosidad (L) y croma (C), respectivamente. La versión CMC(2:1) de la formula ha demostrado ser muy útil en calcular la aceptabilidad de las evaluaciones de las diferencias de color.
La fórmula CMC(2:1) es un estándar británico (BS:6.923) para el establecimiento de pequeñas diferencias de color. En la actualidad es también un estándar ISO.
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Una mejora de la fórmula CMC llevó a la creación de la fórmula BFD.
Stephen Westland, 2001.

La fórmula CIE94 es una simplificación de la ecuación CMC. Una de sus ventajas es que los cálculos que implica son menores y más simples, por lo que su aplicación en el cálculo práctico de diferencia cromáticas entre dos imágenes, donde hay muchas y variadas diferencias, se puede hacer en un tiempo mucho menor.
Stephen Westland, 2001.
En 1998 se formó un comité técnico en CIE (TC 1-47) para crear una nueva fórmula de cálculo de diferencias cromáticas. La nueva fórmula, conocida como fórmula CIEDE 2000, fue adoptada por CIE en el año 2000.

La nueva fórmula tiene una estructura similar a las ecuaciones CMC y CIE 94, aunque hay un nuevo término de rotación
Stephen Westland, 2001.
En los años ochenta del siglo XX, los almacenes británicos Marks & Spencer, en colaboración con Instrumental Colour Systems, desarrollaron sus propias ecuaciones para uso interno de M&S, que aun se usan en la industria textil.
Las investigaciones muestran que hay poca diferencia entre elegir usar las ecuaciones CMC o M&S en lo que se refiere a funcionamiento general.
El hecho de que las ecuaciones M&S nunca se hayan publicado ha restringido su uso en contextos más amplios. Es válido dar por hecho que las ecuaciones CMC y M&S han quedado superadas por la nueva ecuación CIEDE2000.
Stephen Westland, 2001.
El valor límite para establecer diferencias de color aceptables e inaceptables (pass/fail) depende de la ecuación usada, pero lo más importante es que también depende de la aplicación a la que se destina. El valor límite adecuado de aceptable/inaceptable sólo lo puede determinar la experiencia práctica en cada caso.
Así, el valor límite adecuado debería ser aquel que permitiera que cualquier par de tonos con un valor de diferencia por debajo de él fuera considerado aceptable como igual por un cliente.