gusgsm, otoño de 2005.
Un breve tutorial de cómo y porqué calibrar un monitor con un colorímetro basándose en un caso concreto con un calibrador Eye-One Display 2 de Gretag Macbeth.

Aunque el tutorial se basa en un equipo con Windows 2000, es básicamente válido para cualquier sistema con Windows XP o Macintosh OSX.
[[ad|group=97]]Si estás estás planteándote la necesidad o conveniencia de usar un calibrador, leer estas páginas igual te ayuda a orientarte. Pero si quieres, te avanzo la conclusión que muchos sacan: Ólvidate de Adobe gamma o de cualquier ojímetro. Al precio que están los calibradores, son una compra que, para alguien que trabaje con color y luz (fotógrafos, diseñadores gráficos, etc…) merece la pena cien por cien.
gusgsm, otoño de 2005.
Calibrar un monitor es ponerlo en un funcionamiento óptimo, eliminar cualquier matiz de color que pueda tener al representar los tonos neutros (grises), y conseguir que represente lo mejor posible los detalles de las imágenes en las zonas oscuras (sombras) y en las más claras (luces), al tiempo que representa los tonos medios como tales, sin que sean demasiado oscuros o demasiado claros…
Ademas, se construye un fichero llamado "perfil de color (ICC)" que describe internamente cómo representa el color ese aparato. Eso permite usar lo que se llama un sistema de administración o gestión del color (colour management), que a su vez permite tratar el color de forma fiable.
En lenguaje claro: Calibrar una pantalla es conseguir que represente el color de forma que lo que se vea sea realmente lo que hay. Eso evita las sorpresas al pasar los trabajos al papel o, simplemente, a otro ordenador.
La base de un sistema de administración o gestión del color comienza irremediablemente en la calibración de las pantalla. Es un objetivo viable… a un precio razonable (entre 200 y 300 euros por calibrador, aproximadamente).
[[ad|group=97]]Hay quien afirma que es posible "calibrar" la pantalla simplemente a ojo. Hay quien dice que se puede hacer a ojo con ayuda de un programa y hay quien dice que se debe hacer con un aparato de calibración y un programa especializado:
Algunas personas abren algún fichero de imagen e intentan luego "verlo mejor" ajustando los controles del monitor. A eso le llaman "calibrar". También hay quien dice de que "ha calibrado" a ojo su pantalla para que se parezca a lo que imprime… En ambos casos, eso no es calibrar. Lo primero intenta serlo, pero es tan inexacto que no es posible tenerlo por calibración (aunque si no dispones de otra cosa, reconozco que "un poco" es mejor que "nada"). Lo de forzar el comportamiento del monitor, directamente: No es "calibrar".
Esta es la opción más usual entre los que se acercan por primera vez a la gestión del color (colour management). Es la que viene en los programas de Adobe con la utilidad llamada Adobe Gamma. Es mejor que la opción anterior y los resultados pueden satisfacer al que comienza en el mundo del tratamiento de imagen y, si no queremos gastarnos nada, Adobe Gamma o sus alternativas son mejor que nada. Pero son un método muy inexacto y dado a los errores.
Aquí se usa un sensor especializado (colorímetro o espectrofotómetro) que va apoyado por un programa. Es con diferencia la mejor opción. La fiabilidad que ofrece un aparato como el Eye-One Display 2, de Gretag Macbeth (o las soluciones equivalentes de otros fabricantes) es mucho mayor que la que nos ofrece el simple ojímetro.
Sin embargo, hay que tener claro que el calibrador sólo consigue sacar las virtudes de un monitor hasta donde las tiene. Dicho de otro modo: Un monitor mediocre sigue siendo mediocre.
Lo más importante es que sin calibración, un monitor bueno (o mediocre) se puede comportar como uno malo (y suele hacerlo). En este sentido, el dinero extra invertido en un calibrador puede garantizar que se amortice el precio de la pantalla. Por eso su compra es más recomendable cuanto mejor sea el monitor (deberíamos considerarlo parte del precio total del monitor).
Por cierto, cuando se calibra un monitor se está calibrando un sistema formado por el monitor y la tarjeta gráfica a una determinada resolución y profundidad de color. Si se cambia en algo cualquiera de estos componentes, se debería recalibrar.

Las opciones más interesantes para la calibración de pantallas con aparatos son actualmente tres:
Eye-One Display 2, de GretagMacbeth (con el programa EyeOne Match 3.2):
Spyder2, de ColorVision.
MonacoOPTIX XR, de Monaco (ahora filial de X-Rite).
Por precio y tipo de necesidades, elegí el Eye-One Display 2 de GretagMacbeth. Eso no quiere decir que las otras opciones sean peores (ni mucho menos). De hecho estuve dudando entre el Eye-One Display 2 y MonacoOPTIX XR.
En cualquier caso, el colorímetro vale el 100% de su precio. Tiene una excelente relación calidad-precio (unos doscientos euros y pico en España), es sencillo, fiable y rápido.
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Aunque lo que aquí se comenta es la calibración de un monitor LCD con el colorímetro EyeOne Display2, de GretagMacbeth, la operación es bastante similar si se hace con otros aparatos similares o con programas de terceros capaces de controlar este sensor. Los siguientes pasos son imprescindibles antes de calibrar con cualquier sensor:
El comportamiento del monitor debe ser estable antes de calibrar. Por eso debemos dejarlo encendido (de forma continua) unos 30 minutos (si es uno tradicional de tubo de rayos catódicos: TRC) o unos 10 (si es una pantalla plana o de un portatil: LCD). Así nos aseguramos de que la pantalla ha alcanzado su punto "normal".
Obviamente debemos desactivar cualquier salvapantallas o desactivación para ahorro de energía del monitor o del ordenador que pudiera haber. Cuando hayamos terminado de calibrar podemos reponerlos.
En un monitor que nunca se haya perfilado con un calibrador o del que no estemos seguros de cuánto se haya toqueteado, lo mejor es usar los botones del monitor para devolverlo a sus valores "de fábrica" (default o preset). Si el monitor ha sido perfilado antes (y nos fiamos), no hace falta.
Si el monitor está en un entorno de trabajo con cierta suciedad, conviene limpiar la pantalla con el procedimiento no agresivo que usemos habitualmente. En caso de duda, apágalo y mira la superficie.
En el menú de Propiedades de la tarjeta gráfica (Click con el botón derecho del ratón sobre el escritorio: "Propiedades - Configuración - Opciones avanzadas - Color"), debemos desactivar cualquier alteración de los valores de salida que pudiera haberse hecho (especialmente curvas de gamma o similares).
Los perfiles de color de la zona "Administración del color" no hace falta tocarlos. El calibrador los desactivará cuando lo necesite. Si vamos a calibrar con un punto blanco de 6.500º K y nuestro monitor dispone de ajustes prefijados de ese valor, es buena idea seleccionarlos ahora en los mandos del monitor. Si ves que al tocar para eliminar valores, los colores cambiaron, debes reiniciar el aparato.
Si tenemos cualquier utilidad de carga de perfiles de otro fabricante, debemos desactivarla antes y reiniciar el ordenador. Si tenemos cualquier programa de Adobe, es seguro que tendremos activada la utilidad Adobe Gamma (aunque no lo sepamos).
Es imprescindible desactivar esta utilidad. Si no lo hacemos, el proceso de calibración fallará completamente.
Para eliminar Adobe Gamma (en Windows): Busca los ficheros llamados "Adobe Gamma Loader.exe" y "Adobe Gamma.cpl" y llévatelos a una carpeta inaccesible al sistema operativo (o, si no quieres usarlo nunca más, bórralos). También debes borrar cualquier acceso directo que haya a "Adobe Gamma Loader.exe" en el menú de inicio (de todos los usuarios: "C:\Documents and Settings\All Users\Menú Inicio\Programas\Inicio" y de cualquier usuario que pueda tenerlo cargado). A continuación debes reiniciar el ordenador. Ten en cuenta que cualquier instalación o reinstalación de un programa de Adobe o de otro programa de calibración alterará esta situación y deberás volver a desactivarlos.
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Una vez preparado el monitor, podemos instalar el calibrador. Es lo más sencillo del mundo: Se mete el CD-ROM en el ordenador y se siguen las instrucciones. El programa viene en varios idiomas, por lo que podemos trabajar en español desde el principio.
Éste es el proceso en un sistema Windows 2000 o XP Pro, pero en un Macintosh el proceso es muy similar. Desde que desempaquetas el colorímetro hasta que terminas el primer perfil, pueden transcurrir unos 30 minutos la primera vez.
[[ad|group=97]]Las siguientes operaciones de perfilado deberían llevar sólo unos diez o quince minutos (no hay que instalar ningún programa ni reiniciar el ordenador: ¡No hay excusa para la pereza!).
El paquete Eye-One Display 2 incluye:
Un colorímetro Eye-One Display 2.
Un contrapeso para sujetarlo a la pantalla engarzándolo en el cable (Ojo: No lo pierdas porque parece un guijarro gomoso).
Un CD-ROM con los programas necesarios (aunque hay actualizaciones gratuitas en el sitio web de Gretag Macbeth) y algunos extras.
Una cobertura translúcida para medir la luz ambiente del sitio de trabajo (que sirve además para protejer el sensor).
Se echa de menos un estuche y una caja para el CD-ROM, por cierto.
Lo único que tienes que hacer es instalar el programa Eye-One Match (los otros los puedes dejar para más tarde, si quieres). Es una operación rápida pero obliga a reiniciar el ordenador.
Una vez reiniciado, se conecta el colorímetro a un puerto USB. El ordenador debe reconocerlo automáticamente.

Haciendo click sobre el icono correspondiente, se inicia el programa Eye-One Match. Ahora es sólo cuestión de seguir atentamente las instrucciones de cada pantalla. En caso de duda, a la derecha viene una explicación de lo que significa cada parte del proceso (de ahí que el programa no venga acompañado de un manual, se va explicando a sí mismo).
Para aquellos que les guste personalizar sus pantallas de ayuda, que sepan que al instalarse el programa, los textos de las pantallas de instrucción del español están como ficheros de texto simple (*.txt) en la carpeta "c:\Archivos de programa\GretagMacbeth\i1\Eye-One Match 3\Screens\Spanish\Help\i1Display\MonitorWizard\…".
Nada nos impide editar esos textos para cambiarlos a, por ejemplo, euskera, catalán o para añadir nuestros comentarios personalizados (yo los copiaría aparte, por supuesto, para no perderlos en una reinstalación).
La verdad es que las instrucciones originales están muy claramente escritas y hay poco que añadir.
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El colorímetro EyeOne Display2 permite calibrar las pantallas de dos modos: "Fácil" y "Avanzado". El proceso Avanzado no dura mucho más y permite más opciones, por lo que es el que seguiremos.
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Basta con pulsar el botón correspondiente y luego la flecha de continuación.

Aquí elegimos la pantalla que vamos a calibrar. En la versión 3.0 había sólo dos opciones: tradicional de tubo de rayos catódicos ("CRT") y de pantalla plana ("LCD"). A partir de la versión 3.2, existe la tercera opción de "Ordenador portátil".

En este tercer apartado, elegimos tres valores fundamentales:
Explicar exactamente qué es este valor, escapa del objetivo de esta página y se cuenta mejor en otros sitios. Resumiendo: Lo que estás eligiendo es el tono del blanco y, en consecuencia, las tonalidades generales de la iluminación. Lo usual es elegir 6.500º K (D65, equivalente a la iluminación estandar de un día normal en paises del hemisferio norte como Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos) 0 5.000º K (D50, un poco más amarillento, similar al tono de un papel blanco. Es un valor definido como estándar en artes gráficas).
[[ad|group=97]]También se puede elegir "punto blanco nativo". Esta es una buena elección si estamos calibrando un LCD de tipo medio o bajo pero no lo es si se trata de un monitor con LUT de 10 bits como los Eizo (muy recomendables, por cierto).
Hoy por hoy, Eye-One Match no permite fijar valores distintos de lo que ofrece prefijados.
Si eliges 5.000º K, verás que los blancos igual te parecen un poco amarillentos, mientras que con 6.500 º K podrían parecerte un poco azulados. En trabajos fotográficos se usa 6.500º K y, de hecho, en trabajos de diseño gráfico es también un valor muy usual (pese a los estándares recomendados por ISO).
Para el valor gamma del monitor, la versión actual de EyeOne Match no permite fijar valores distintos de una serie prefijada entre 1.8 y 2.2.
En este caso, lo mejor es elegir 2.2, como te recomienda el mismo programa (sí, incluso aunque trabajes con un Macintosh).
Dicho de forma simple, la luminancia es el valor de luminosidad que emite la pantalla cuando se haya a su valor máximo (o sea: Emitiendo blanco).
Eye-One Match no permite medir directamente los valores emitidos directamente por el monitor sin calibrar. Permite no cambiarlo ("sin cambios") y entonces se salta este paso, pero no es una buena idea.
Indicar un valor alto es buena idea si trabajas en un ambiente muy luminoso o con una pantalla LCD. Si el ambiente es de baja iluminación o se trata de un monitor TRC, es mejor fijarlo bajo. De hecho, el programa recomienda unos valores prefijados.
El problema es que si fijas un valor demasiado alto de luminancia, forzarás el aparato y posiblemente tu vista. Si es demasiado bajo, las sombras te saldrán cegadas.
Algunos expertos, opinan que 140 cd/m2 es un valor demasiado alto para pantallas LCD, por lo que sugieren empezar hacia los 100-120. En el caso de los monitores tradicionales, los valores usuales andan entre los 80 y los 100.
Si los resultados no te satisfacen y crees que el perfil de color no hace justicia al monitor, este es uno de los valores que deberías cambiar al repetir la calibración. En cualquier caso, no existe un valor "más correcto" de luminancia.
Quizás sea el momento de que sepas que hay otros programas de calibración, como por ejemplo ColorEyes Display, capaces de trabajar con el colorímetro EyeOne Display2 y otros calibradores, que permiten fijar estos valores con mucha más flexibilidad… y por un precio muy razonable.
Lo importante es que conviene no intentar forzar al aparato a comportarse más allá de sus capacidades. El resultado será malo.
No. No necesitas medir la luz ambiente. Ni siquiera es parte en si del proceso de calibración-perfilado. La medición, no se incluye en modo alguno en el perfil final.
Pero… Si quieres saber cómo de buena es la iluminación de su lugar de trabajo con respecto a los estándares (especialmente respecto a los usados en artes gráficas), éste es el momento de hacerlo. Si no te interesa, puedes pasar al apartado siguiente.

Colocas el colorímetro con la cobertura translúcida como ves en la imagen y le das al botón "medir". Una vez hecho, verás como a lo mejor estás trabajando, por ejemplo, con una iluminación de 3.900ºK y 68 lux, lo que se aleja un poco bastante de lo que se considera estándar para las artes gráficas, sobre todo en lo referente a la temperatura de color.
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Una vez hecho todo lo anterior, coloca el contrapeso al cable y situa con cuidado el colorímetro sobre la pantalla (sin funda translúcida), con cuidado sin que esté torcido y presentando toda su superficie a la pantalla. Si entra luz externa, la calibración será errónea.

El aparato dispone de ventosas que permiten colocarlo directamente sobre el cristal de un monitor TRC y el contrapeso es más bien para calibrar pantallas LCD (aunque es el método menos agresivo). En cualquier caso, dónde situes el contrapeso depende del monitor.
[[ad|group=97]]No debes situarlo en zonas muy al borde, pero ten en cuenta que el programa de calibración va presentando cuadros de díalogo que no podrás leer cómodamente si lo colocas justo en el centro. Además, muchos monitores no permiten desplazar los cuadros de los ajustes que aparecen al tocar los botones, por lo que éstos afectan a la calibración. Colocaló un poco lateralmente (no al borde), como a un tercio del borde horizontal izquierdo.
Cuando le des al botón de la derecha, comenzará propiamente la calibración. Lo primero que hace el programa es lanzar una serie de parches para localizar en qué sitio de la pantalla has situado el colorímetro.

Aquí hay poco que hacer. Lo que el aparato va a medir es la capacidad máxima de negro ("punto negro") que tiene el monitor. El aparato emitirá zonas claras y oscuras para determinar el valor máximo y mínimo.

Simplemente fijamos el valor del contraste en su punto máximo y continuamos adelante.

Ahora, vamos a intentar neutralizar lo más posible el monitor, procurando que los tonos neutros (grises) no tengan ningún matiz de color predominante (lo que se llama una dominante de color, colour cast). Debes ajustar los tres valores RGB. Aquí, el programa te preguntará "qué tipo de punto blanco" puede utilizar el monitor (en realidad quiere decir "cómo fija el aparato su temperatura de color") :
Es decir, que el monitor dispone de algunas temperaturas prefijadas de fábrica (usualmente 5.500ºK, 6.500 K y 9.300º K, de más cálido a más azulado). Sobre cúal elegir ya hemos hablado.
Esta es la opción más lenta pero que permite más control. Si tu monitor permite controlar los colores RGB separadamente, deberías probar esta opción. Al elegirla, el programa emitirá varios parches de blanco y luego rojo, verde y azul.

A continuación, con este cuadro de diálogo y los controles RGB del monitor, apretando los botones de cada uno de los canales, debes ir equilibrando los resultados hasta alcanzar los valores óptimos.
Espera siempre antes un poco antes de validarlos con "Detener". Los monitores tardan un poco en consolidar sus valores. Una vez más, la paciencia es una virtud.
Por cierto, si no consigues reducir más un color porque ya se encuentra al límite, lograrás centrarlo aumentando más los otros dos, y viceversa.
Si elegiste "punto blanco nativo" (algo que igual hiciste si estás calibrando una pantalla LCD), esta parte de la calibración no aparece (el aparato la asume).

En este paso, como ya hemos dicho, lo que se intenta es que el monitor alcance el valor de luminancia que le pedimos al fijar los valores de calibración.

Como en el caso de los valores RGB, con este cuadro de diálogo y aprentando los controles de brillo del monitor, debes ir equilibrando el resultados hasta alcanzar los valores óptimos. De nuevo, espera siempre antes un poco antes de validarlos con "Detener". Verás que los números oscilan un poco.
Si elegiste "Luminancia: Sin cambios " al configurar la calibración, esta parte de la calibración no aparece (el aparato la asume).
En este punto el usuario no interviene. El programa comienza a emitir parches de diversos colores cuyos valores Lab conoce y los contrasta mediante conversión con los valores RGB que emite la pantalla. Este paso no lleva más de dos minutos, como mucho.

La calibración y construcción del perfil de color ha terminado. El programa te ofrece dos diagramas de resumen y te informa de los valores de temperatura de color, valor gamma y luminancia deseados y obtenidos obtenidos.
Además, te permite guardar el perfil con el nombre que desees y se ofrece recordarte la necesidad de volver a calibrar en un período elegible por el usuario o a no hacerlo.
Sobre el nombre del perfil, cada quien puede elegir la estrategia que prefiera. Algunos, por ejemplo, prefieren poner el nombre del dispositivo y una fecha (parecido a lo que el programa mismo te propone por omisión). Yo prefiero darle siempre el mismo valor ("monitor.icc") y machacar el perfil anterior. Es cuestión de sistema de trabajo. La extensión puede ser *.icc o *icm.
Espero que estas páginas te hayan servido para hacerte una idea de en qué consiste el uso de un calibrador como el Eye-One Display 2 de GretagMacbeth. Aunque es sólo el primer paso en un sistema de administración del color y no hace milagros, mi opinión es que si se trabaja con colores (diseño, fotográfía, etc…) o se es un aficionado con ambiciones, es una compra más que razonable.
Si éste colorímetro es o no la opción que deseas o necesitas, queda a tu criterio. Las otras opciones son igualmente válidas y, en algunos casos, pueden ser mejores. Los siguientes enlaces (algunos en inglés) te pueden ser de interés:
Sobre el Eye-One Display 2 (GretagMacbeth), por Ian Lyons (en inglés); y Un examen del sistema de calibración Eye-One Display (versión 1), del mismo autor (en español).
Sobre el MonacoOPTIX, por Ian Lyons (en español).
Sobre Eye PhotoCal y OptoCal (ColorVision), por Ian Lyons (en inglés).
Una comparativa de calibradores para monitores, por Ethan Hansen (de Dry Creek Photo, en inglés.). Especialmente interesante.