Pasos previos: Calibrar el monitor y la impresora para usar la gestión de color en InDesign CC

    para usar la gestión o administración del color hacen falta algunas acciones previas que dependen de cuáles sean nuestras pretensiones con el color gestionado: (1) Trabajar sólo en pantalla o (2) hacer además pruebas de color y trabajos definitivos con una impresora de calidad.

    1. Para hacer diseño gráfico con InDesign trabajando sólo en pantalla...

      Pantalla con calibrador y visera antirreflejos.

      Necesitamos calibrar la pantalla. Para ello debemos usar un calibrador, ya sea un colorímetro —más barato— o un espectrofotómetro —que permite también calibrar impresoras—.

      Una vez hayamos calibrado la pantalla y establecido una iluminación razonablemente adecuada en nuestro lugar de trabajo, podremos comenzar a trabajar con InDesign y otros programas como Photoshop o Illustrator.

      Con estas condiciones y los perfiles de color adecuados, podremos ver cómo van a quedar nuestros trabajos en los aparatos de impresión de cuyos perfiles de color disponemos, pero no podremos hacer nosotros mismos las pruebas impresas. Si queremos alguna, tendremos que enviar los archivos a algún servicio que tenga los aparatos necesarios.

      A día de hoy, trabajar así, sin impresora, no quiere decir que nuestros trabajos vayan a ser menos profesionales, sino simplemente que no iran acompañados de pruebas de color o que no podremos imprimir nosotros mismos nada con calidad suficiente, pero es perfectamente viable.

    2. Para hacer diseño gráfico con InDesign usando una impresora para pruebas o trabajos definitivos...

      Una impresora capacitada para hacer pruebas de color.

      Si queremos hacer nosotros mismos impresos usando administración del color, los costes suben algo más; se trata de subir un escalón. No se trata simplemente de comprar una impresora y lanzarle los archivos como quien lanza comida a una foca.

      Midiendo a mano parches de medida con un espectrofotómetro ColorMunki.

      Necesitamos calibrar tambien la impresora. Para ello debemos usar un calibrador, que tendrá que ser un espectrofotómetro, ya que un colorímetro sólo sirve para calibrar pantallas y proyectores.

      Espectrofotómetro i1 Basic Pro, de X-Rite.

      Si la impresora de pruebas y los consumibles que usemos tienen la calidad suficiente y aprendemos las técnicas necesarias, podremos construir los perfiles de color necesarios para ver en pruebas impresas cómo van a quedar nuestros trabajos en los distintos aparatos de impresión. Eso no quita para que en algunos casos querramos enviar los archivos a un servicio externo, por supuesto.

    Recuerda: Hay unas condiciones mínimas

    • No hay gestión del color sin la calibración previa y constante de los aparatos empleados.

    • La calibración de los dispositivos sólo se consigue con las herramientas de calibración apropiadas. Sin un colorímetro o un espectrofotómetro para la pantalla, no se cubre la cadena mínima de gestión del color. Si además queremos añadir una salida impresa, un espectrofotómetro para perfilarla es imprescindible.

    • Sólo tiene sentido calibrar aparatos que alcancen un mínimo de calidad. No tiene mucho sentido calibrar un mal monitor o una mala impresora.

    • La iluminación del espacio de trabajo va incluida en la gestión del color.

    ¿El mínimo? Una pantalla razonablemente buena, un colorímetro sencillo y una luz adecuada. Sin eso no hay gestión del color alguna. Si deseas entender estas ideas un poco mejor, te recomiendo que leas las Notas sobre la creación y uso de perfiles de monitores e impresoras que Lou Dina me permitió traducir al español y publicar en este mismo sitio web. Merece la pena.

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