¿Tiene sentido hacer publicaciones como aplicaciones para tabletas?

      "¿Porqué no tenemos una aplicación para iPad? ¡Tenemos que tener una!"

      El señor Jameson también quiere una app para iPad.

      Puede que hayas oído esta frase o que hayas sentido el impulso de decirla tú mismo pero espera, párate a pensar antes de lanzarte alguien que te haga una a precio de oro. Esa supuesta necesidad tiene sus pros y sus contras.

      Tabletas, móviles y aplicaciones

      Las tabletas combinan características de los ordenadores y de los teléfonos móviles sin llegar a ser completamente uno de ellos. Eso permite al usuario de una tableta hacer cosas que no puede hacer con esos aparatos al tiempo que le impide hacer muchas otras.

      Esas limitaciones y virtudes han dado lugar al nacimiento de las llamadas "apps" (abreviatura del inglés applications) para móviles y tabletas, una etiqueta que sirve como cajón de sastre y agrupa cosas tan diversas como los juegos y textos estáticos descritos arriba. Lo que las une a todas es la suposición de muchos usuarios y creadores de que son lo último, que conforman un mercado en el que hay que estar y que, además, son una mina de oro, el último El Dorado.

      • Qué es una aplicación y qué no lo es

        Una app es una aplicación informática, es decir: Un programa que permite hacer cosas e interactuar con él. Así, un juego, es una aplicación. De lo anterior se deduce que cualquier conjunto de código informático que contenga datos de cualquier tipo que no permita la interacción del usuario no es realmente una aplicación: Un libro no es una aplicación, por ejemplo.

      • La zona gris

        ¿Y un listado de usuarios de correo? ¿Es una aplicación? Realmente no lo es pero ¿y si le añadimos la capacidad de búsqueda por distintos criterios y una interfaz al efecto? Empezamos a dudar... ¿Y si además tenemos la capacidad de llamar o enviar correos? Se ha convertido en una aplicación.

        Esta posibilidad de añadir interactividad a lo que en origen son sólo datos se debe a que los programas actúan sobre datos y que datos + interacción forman una pareja natural cuya dormitorio es una aplicación.

      • Interactividad real y simple gestualidad

        La interactividad ocurre cuando podemos recombinar datos para producir otros nuevos que proporcionan más información, ya sea a petición del usuario o por iniciativa del sistema.

        La falsa interactividad, la que es sólo apariencia, es la que se da cuando un programa o aparato necesita que el usuario haga cosas pero esas acciones no proporcionan nuevos datos ni mejoran su comprensión de ellos.

        Un ejemplo de esa falsa interacción podemos verla cuando se dice que un texto “es interactivo” porque se puede deslizar el dedo por la pantalla para “pasar de página” —se iguala erróneamente gestualidad con interactividad— o porque tiene un botón que llama reproduce un archivo sonoro con música de fondo.

      La realidad del mercado

      A finales de los años ochenta todo el mundo tenía que tener “un portal web”. Dos décadas después, la web interactiva, 2.0, era lo último que iba a salvar la economía capitalista.

      Algunos reventones de burbujas después, se supone que hemos aprendido a tomarnos las profecías digitales con un escepticismo y distanciamiento que harían que dar palmas con las orejas a Bertold Brecht.

      Y sin embargo las empresas se han lanzado a los mercados de apps para tabletas o de herramientas para crear esas apps. Es lo último, lo que “hay que tener”, lo que “hay que hacer”.

      Intentemos un somero examen de los pros, contras e incógnitas de esta situación. Como este sitio web está enfocado al diseño gráfico y la creación de publicaciones, lo que delimita el tipo de apps a considerar. No hablamos de juegos, aplicaciones médicas o de gestión de viajes.

      Las ventajas de una app para el usuario

      El referente de la comparación lo forman los sitios web y, en menor medida, los programas de ordenador y los PDF “interactivos”. Frente a ellos, las apps de publicaciones tienen algunas ventajas —cuando están bien realizadas, claro está.

      • Están diseñadas expresamente para la pantalla del aparato en cuestión, y la aprovechan al máximo. Una página web se tiene que adaptar a infinidad de navegadores, resoluciones de pantalla y sistemas operativos, por lo que hay que hacer muchas cesiones de compromiso en el diseño y planteamiento.

      • El contenido “nuclear” —aquel que se considere imprescindible— va encapsulado dentro de la aplicación. Se descarga una vez y no es necesario mantener la conexión de red. El contenido adicional se puede añadir mediante conexiones puntuales.

      • Cuando son productos comerciales, son fáciles de adquirir a través de tiendas virtuales de confianza y uso muy fácil en el mismo aparato.

      • Dependiendo de las herramientas empleadas para su creación y de las limitaciones técnicas de la tableta empleada, la interactividad puede ser ilimitada: Se pueden incluir juegos o programas de cualquier tipo — hay que reconocer que muchas páginas web comparten esta característica.

      Las ventajas de una app para un editor

      Para lo bueno y lo malo, el mercado de las apps para tableta no es realmente Internet. No es una zona libre donde los contenidos y programas circulan libremente. Un usuario corriente no se puede descargar una app “por la patilla” o pasársela a otro. De este control de la distribución se deriva:

      • Se puede marcar un precio y este se respetará al adquirir lo fabricado. Los mercados o tiendas oficiales, especialmente la App Store de Apple, son un escaparate excelente donde los usuarios invierten miles de pequeñas cantidades que pueden resultar en grandes ganancias.

      • Se puede hacer un seguimiento de los datos de descargas por país, fechas y cantidades, lo que permite tomar decisiones razonadas para futuras aplicaciones.

      • Cualquier actualización de datos o programación se aplicará de forma oficial.

      • Las desventajas para un usuario

        De la teoría a la práctica a veces va una gran distancia: Algunas apps son técnicamente limitadas e insatisfactorias comparadas con los programas o páginas completas —concretamente estoy pensando en la app. de FaceBook—. Hay cosas que simplemente no hacen. Las razones son básicamente dos: Las tabletas y teléfonos móviles no son aparatos comparables con los ordenadores portátiles y de sobremesa. Sus limitaciones se reflejan en las aplicaciones.

      • En la mayoría de los aparatos no se pueden copiar o prestar.

      • Hay que descargarlas al menos una vez. Este es un inconveniente menor la mayoría de las veces pero las publicaciones sobredimensionadas de algunas revistas nos lo pueden recordar alguna vez.

      • La mayoría de los motivos para esas limitaciones se derivan de las desventajas que tiene la creación de apps para los fabricantes. A igual cuota de mercado, cuanto más caro y complejo de producir es un producto, menos incentivos tiene un fabricante para mejorarlo y pulirlo. Dicho de otro modo: Las apps son menos buenas de lo que podrían ser si fueran más sencillas de crear y mejorar.

      Las desventajas para un fabricante

      • En los puntos de ventas principales de aplicaciones para tabletas quien manda es el dueño de la tienda, no es el fabricante de cada aplicación. Así, en la tienda de Apple de aplicaciones para iPad e iPhone, quien marca las reglas es Apple, no el editor de cada app.

        Los precios, márgenes de costes de distribución y criterios de validez de lo que se admite en la tienda los marca ese propietario. En foro de asistencia de Adobe para Adobe DPS, por ejemplo, no son pocos los diseñadores que comentan que Apple les ha rechazado la app por no cumplir los criterios de calidad que esta firma marca —que no siempre son fáciles de adivinar, por cierto. Definir una estrategia de fabricación a medio plazo es difícil cuando tu sitio en el mercado lo decide arbitrariamente una compañía externa que, de un día para otro, puede decidir que no cumples las reglas para seguir ahí.

      • Las apps no son multi plataforma. Al contrario de tecnologías como Flash y Java hay que adaptarlas mucho.

      • Ni siquiera son multi aparato. Una aplicación puede necesitar adaptarse incluso entre distintas versiones de un mismo aparato —como ocurre con el iPad 2 y el iPad 3, por ejemplo.

      • Las tabletas ni son ordenadores ni son multi tarea y eso se refleja en las aplicaciones que, como ya hemos comentado, reflejan esa limitación de partida.

      • No hay un formato o lenguaje estándar. Es la ley de la selva, aunque cierta tendencia parece favorecer el uso de HTML5 para luego aplicar las normas internas de cada herramienta de creación de aplicaciones.

      • Las herramientas de creación están en desarrollo incipiente. Si se opta por crear la aplicación desde cero a puro golpe de programación de código se pueden lograr resultados muy interesantes pero los costes de fabricación en tiempo, dinero y complejidad técnica se pueden disparar fácilmente.

        Las herramientas y servicios de creación de apps como las opciones más profesionales de Adobe DPS o Mag+ son buenas pero caras y necesitan personal especializado.

      • El coste de mantenimiento debe incluir el mantenimiento de la compatibilidad con versiones antiguas, ya que los usuarios deben actualizar las aplicaciones y no siempre lo hacen.

      • ¿Webapps: Apps abiertas (o algo parecido)?

        Para eliminar los principales problemas mencionados, lo lógico es buscar la creación de aplicaciones que no dependan de un sistema operativo o aparato concreto, que se puedan crear con unos estándares conocidos ya existentes y que permitan un desarrollo futuro sin dejar de admitir las antiguas.

        La respuesta inmediata es diseñar unas apps que usen los navegadores web como plataforma para su ejecución. Estos programas están en todos los dispositivos móviles y fijos, se atienen a unos estándares suficientes y lo que se ejecuta en ellos no tiene porqué estar en los servidores de unas pocas empresas que someten el mundo a sus reglas.

        Esas son las llamadas web apps y responden a esas necesidades. Tienen ventajas e inconvenientes —como todo en la vida:

        Las ventajas de las webapps

        • Son más sencillas de crear. No hace falta hacer versiones para cada plataforma. Basta con respetar los estándares con los que funcionan los navegadores web. Funcionan en cualquier aparato que tenga un navegador y el llamado diseño adaptativo permite que ese funcionamiento sea razonablemente satisfactorio.

        • Son más sencillas de mantener. Al estar en los servidores, cualquier actualización o corrección se aplica automáticamente.

        • Los métodos de control de usuarios (paywalls) permiten controlar los usuarios y los consiguientes ingresos. Los usuarios no se las descargan en su ordenador y no se comparten. El pirateo no es imposible pero se puede mantener dentro de márgenes viables.

        • Los creadores no tienen que someterse a la servidumbre de la aprobación de un tercero para venderlas o distribuirlas.

        • Los beneficios económicos de las ventas se pueden reservar por completo y la política comercial es 100% decisión del fabricante.

        Las desventajas de las webapps

        • Necesitan un navegador web para funcionar, por lo que se someten a sus limitaciones y fallos. A veces hay que tomar decisiones de diseño de “mínimo común denominador”. Estética y funcionalmente se integran menos con el aparato.

        • Necesitan una conexión permanente ya que no funcionan en el aparato cliente sino en el servidor. Las redes han mejorado mucho pero aun impone ciertas limitaciones de portabilidad. Además, las aplicaciones nativas suelen ser más rápidas, ya que tienen muchos elementos predescargados.

        • No pueden usar ciertos servicios nativos del dispositivo. Las limitaciones técnicas hacen que, de momento, no tengan el mismo nivel de servicios que las aplicaciones nativas.

        • No se pueden distribuir a través de las grandes tiendas de aplicaciones como la App. Store, que son un gran mercado para los vendedores y un punto de compras muy cómodo para los usuarios.

        • Las aplicaciones nativas suelen ser más rápidas.

        • En lo que se refiere al acabado de las publicaciones pasadas a apps no hay color entre las aplicaciones nativas y las webapps a favor de las primeras: Las posibilidades de diseño son mucho mejores y más profesionales. Es como comparar el diseño gráfico que se puede hacer con InDesign e Illustrator y el que se logra con Dreamweaver.

        Y entonces...

        Y todo esto nos lleva a… pensar que ojalá pudiésemos hacer las publicaciones como webapps, que ojalá pudiésemos descargar los elementos más necesarios en el aparato cliente, que qué bien estaría que se desarrollase un estándar para las aplicaciones nativas, que cómo nos gustaría que Apple y Google abrieran la mano en sus tiendas —sobre todo la primera… y… En fin, que qué bonito es soñar y que de momento sólo se pueden tomar decisiones insatisfactorias y, sobre todo, temporales.

        Dicho de otro modo, lo mejor posiblemente es dejar las opciones abiertas porque esto se mueve todavía demasiado. Con todo, puestos a pronosticar el futuro —por aquello de mojarse— yo apostaría a medio plazo por algo parecido a las webapp más que por las aplicaciones nativas actuales. Al menos en lo que al mundo de las publicaciones como apps se refiere. Pero si se puede meter el pie en el mercado de las apps nativas sin arriesgar excesivo capital, es una opción más que interesante.

        Pero no pretendo darte la respuesta, sólo argumentos para pensar y hablar con tus colegas diseñadores ;)

      2 comentarios

      Entonces... ¿qué harías?

      Buenas,

      He llegado aquí con la duda de qué hacer... En mi caso quiero hacer un folleto de empresa (hacemos uno por año). Este año tenemos preparados unos vídeos y galerías de fotos para incorporar. Más que un folleto es una revista anual que editamos ya que tiene contenido editorial.

      Hasta ahora habíamos hecho la tirada en papel y un PDF para descargarlo desde la web.

      Lo que comentas de si tiene sentido tener una app es a lo que le estoy dando vueltas. Creo que no. En caso negativo... ¿un PDF con vídeos?

      Gracias

      PD: Hace años conocía tu web. La descubrí consultando temas de impresión y generación de PDF... Creo que diez años después he vuelto a caer en ella y me alegro de que siga en marcha. Creo que tiene contenido muy interesante.

      ¿Consultar precios a una empresa?

      Hola

      Muchas gracias por el comentario. Lo que me preguntas es algo que como ves por el artículo tiene difícil respuesta y, en todo caso, es una respuesta muy dependiente del caso concreto de cada uno.

      Si os lo estáis planteando y tenéis el material más o menos preparado, mi sugerencia para salir de dudas es la de ponerse en contacto con un par de empresas que ya hagan apps, ver qué tipos de trabajo han hecho y con un esbozo mínimo —el famoso briefing de marras— por vuestra parte, hacer una estimación de precios y resultados.

      Si están trabajando en ese terreno es posible que también se trabajen el género página HTML de último tipo, adaptada a los dispositivos móviles.

      Si queréis comenzar a tirar de la hebra, echa un vistazo a las empresas españolas que hay al final de esta página —son meros enlaces, no recomiendo a nadie— o hablad con consultores-formadores como los tres que hay al final de esta otra página.

      Espero que te sirva de ayuda.

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