¿Trabajar en RGB o en CMYK con InDesign CC?

Ahora que hemos resumido razonablemente en qué consiste la administración del color en InDesign y lo que implica su uso, conviene resumir dos formas de trabajar. Cuál usar es una decisión que debe tomar cada uno y aquí no vamos a evangelizar ni a intentar convencer a nadie, pero conocer la posibilidad de que hay otros modos de trabajo es siempre útil.

  • Convertir los materiales a CMYK antes de filmar

    Muchas personas piensan que aún es obligatorio reconvertir en Photoshop las imágenes colocadas en InDesign para que exista una coincidencia de perfiles entre el documento de este programa y las imágenes originales; es decir: Que si vamos a imprimir en papel prensa con el perfil ISOnewspaper26v4 debemos convertir las imágenes en Photoshop a CMYK con el perfil ISOnewspaper26v4.

    Esa creencia da por hecho dos cosas: (1) Que Photoshop hace las conversiones de color mejor que InDesign, incluso aunque las hagamos automáticamente con una acción por lotes. (2) Que siempre hay que retocar las imágenes después de convertirlas a CMYK. Ambas ideas son incorrectas.

    En su forma más radical, estas personas mantienen que no podemos tener imágenes RGB en un documento destinado a su impresión final en un aparato CMYK como, por ejemplo, una prensa de litografía offset.

    Esta creencia en la necesidad de CMYK previo tiene varios años —y es posible que por eso siga consolidada— y hace algún tiempo era muy racional y profesional; hacer lo contrario era una locura. Ahora, ya no es así, como hemos podido ver al hablar de la exportación a PDF/X.

  • Convertir el color sobre la marcha al exportar o imprimir

    Ya hemos visto que, si exportamos usando como perfil de salida el perfil adecuado con las opciones correctas, InDesign está perfectamente capacitado para hacer las conversiones de color sobre la marcha con la misma calidad que Photoshop, estableciendo él solo parámetros como los límites de tinta máximos sin necesidad de tocar las imágenes originales, que seguirán disponibles para otros usos sin haber sido machacadas en una conversión innecesaria.

    Antes de que me escribas un comentario indignado añado: Es verdad que en algunos casos querremos tocar aquellas imágenes que, al pre visualizarlas con los colores de prueba, muestren en pantalla que con el nuevo perfil van a perder mucha calidad por cegarse las sombras, quemarse las luces o detalles similares.

    En esos casos el consejo razonable es retocar las imágenes originales en Photoshop usando capas de ajuste, que no las alteran de forma irreversible. ¿Acaso no es válido ese consejo siempre?

    Una vez acostumbrados a este método —que se basa en usar el formato nativo de Photoshop *.psd, trabajar así es tan rápido como hacerlo con el método tradicional todo-CMYK y, de hecho, es más rápido y flexible si hubiera que hacer cambios. Con este procedimiento solo se alteran las imágenes que lo necesitan; es decir: las que en el método de impresión que vamos a usar se beneficiarán de un tratamiento individualizado.

En ambos casos, es un error pensar que hacer las conversiones automáticamente en Photoshop, de forma rutinaria, sin retocar nada a mano es mejor y más rápido que hacer las conversiones en InDesign, ahorrándose un paso y evitando alterar irreversiblemente todas las imágenes.

Y con esta disgresión, se terminan estas páginas sobre administración del color en InDesign CC. Espero que no contengan demasiados errores, sean lo bastante claras y no hayan sido demasiado aburridas.

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