Al importar un texto de un procesador de texto (usualmente Word) a InDesign, el texto original no tiene estilos o los que tiene son absolutamente incoherentes. El problema es cómo conseguir que, al colocar el texto, éste asuma un estilo de InDesign y no se borren formateos locales como las cursivas, subíndices o negritas que haya aplicado el autor.

La forma más fácil de solucionarlo es relativamente sencilla aunque poco intutitiva y se debe al comportamiento natural del programa (con todo, no debemos olvidar que tiene sus contradindicaciones, que se explican al final de este artículo).
L. Leurs, 2002
(traducción: Gustavo Sánchez Muñoz)
Muchas personas usan el formato PDF como una forma de imprimir profesionalmente documentos de Microsoft Office. Aunque esta es una idea bastante buena, hay que tener en cuenta algunas limitaciones de Microsoft Word.
En diseño gráfico, el texto es una masa informe e ilimitada. Al contrario que las imágenes o las páginas, no se presenta en unidades (una imagen, dos páginas, siete dibujos…). Su volumen (lo que ocupa) es indefinible.
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¿O no es así? Pues no. En diseño gráfico, contar texto (cuantificarlo en unidades de medida) es posible y necesario.
Para planificar un trabajo y saber cuánto espacio necesitará un texto o, al revés, cuánto texto debemos encargar para un espacio un diseñador gráfico debe aprender a medir los textos: A dividirlos conceptualmente en unidades de cuenta que le faciliten su tratamiento.
Un breve listado con las principales extensiones de archivos relacionados con las artes gráficas (incluidos algunos que conviene evitar pero que desgraciadamente se pueden encontrar).